Claves para dejar de quejarte

Vamos a ver unas claves para que te sea más llevadero el reto de estar un mes sin quejas.

Define qué tipo de quejas consideras negativas y quieres eliminar. Si algo es negativo pero no lleva emoción añadida, no es una queja. Por ejemplo: “está lloviendo” no es una queja, en cambio: “qué desastre, ya está lloviendo otra vez” (hay connotación negativa) sí que lo es.

Observa tus hábitos: ¿Te sueles quejar siempre de las mismas cosas-personas-situaciones? Eso te ayudará a estar alerta y detectarlas con tiempo para evitarlas.

Evita las personas o conversaciones de queja. Si surge una conversación negativa convierte las quejas en sugerencias positivas. Por ejemplo: en lugar de “que desastre, ya está lloviendo otra vez”, podríamos decantarnos por “¿Y si vamos al cine aprovechando que llueve?”

Si ya has cometido el error de empezar una frase con una crítica o queja y te has dado cuenta utiliza la técnica del “pero…” enfocándote en lo positivo de la situación. Sirve para añadir a lo que hemos dicho ya negativo un giro positivo! Por ejemplo: “odio los atascos… pero al menos puedo escuchar esta canción que me gusta tanto en la radio”.

Cambia el “tengo que” por el “puedo”, “voy a”, “he decidido” como si fuera un logro. Por ejemplo: en lugar de “tengo que salir a correr”, “he decidido salir a correr para cumplir mi objetivo!”

Practica la empatía. Piensa en cómo se siente el que te está escuchando quejándote (o cómo te sientes tu si estás con alguien que sólo se queja).

Fluye. Déjalo estar. A veces sólo hay que aceptar las cosas. Si no puedes cambiar algo, no sirve de nada quejarte.

Estate atento a tus pensamientos. La queja no sólo es aquella que decimos, sino también la que pensamos porque también nos resta energía.

¿Qué estás poniendo en marcha para seguir con el reto?

Gemma Ramírez



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