¿Quién dijo miedo?
¿QUIÉN DIJO MIEDO?

El miedo es una de las seis emociones básicas junto con la alegría, sorpresa, asco, enfado y tristeza.

Darwin, en su libro “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”, defiende la naturaleza innata de las emociones y cómo por medio de nuestra expresión facial y gesticulación comunicamos nuestras emociones.

Por otro lado, Paul Ekman es un psicólogo que demostró que las expresiones faciales de las emociones no son determinadas culturalmente, sino universalmente, y tienen un origen biológico como planteaba la hipótesis de Darwin.

Ekman desarrolló una lista de emociones básicas a partir de investigaciones en individuos de una tribu de Nueva Guinea. Observó que eran capaces de identificar las expresiones emocionales al observar las fotografías de personas de culturas con las que ellos no han estado familiarizados.

Las emociones en sí mismas son temporales, en términos químicos, las emociones duran aproximadamente 90 segundos, pero todo depende de nuestros pensamientos. Tras ese minuto y medio, la sustancia en sangre desaparece junto a todos sus efectos. Lo que suele pasar, es que la emoción se renueva por sí misma con nuestros pensamientos recurrentes y da la impresión de que dura más tiempo.

Nuestros miedos están basados en creencias no siempre establecidas sobre una base real. El peligro es real pero el miedo forma parte de nuestra imaginación, sufrimos por cosas que nunca llegan a suceder.

Ante el miedo hay tres tipos de reacciones: lucha, huida o parálisis. Son respuestas fisiológicas ante la percepción de un ataque o amenaza a la supervivencia.

El miedo habita dentro de nosotros con un único objetivo: protegernos. Nos ayuda a mantenernos en la zona de confort para permanecer afincados en lo cotidiano poco peligroso.

También se encarga de que no tomemos decisiones alocadas o poco reflexionadas, con tal de evitarnos futuros disgustos. Siempre nos decanta hacia lo más sencillo, hacia aquello que menos implicaciones negativas puedan llegar a tener a largo plazo.

Normalmente, en ocasiones esa espontaneidad y ese empuje poco reflexionado son ingredientes esenciales para conseguir aquello que nos propongamos. ¿Cuántas veces no te atrevías a hacer algo, te has echado la manta a la cabeza, lo has hecho y luego te has alegrado? Ahí no le hiciste caso al miedo y fuiste tú el que te pusiste en acción.

Es responsabilidad de uno mismo identificar y lidiar con el miedo cada vez que aparezca para que nuestras opciones en la vida no se limiten. Una manera muy efectiva de anular al miedo es usando tus valores y lo que éstos significan para ti.

Debemos ver los miedos como algo natural que todo ser humano siente. Los adultos hemos aprendido que los miedos se enfrentan: no deben paralizarnos.

Claves para vencer al miedo

Ponerse en movimiento. El miedo se aprovecha de la inacción.

Tomar una decisión. Abandona la creencia de que no puedes decidir hasta que estés seguro del resultado, nunca se está seguro del todo. El miedo se alimenta de la indecisión.

Imaginar lo peor que podría suceder y qué harías si efectivamente sucediera. El miedo se alimenta de lo desconocido.

Imaginar lo mejor que te podría suceder y cómo te sentirías si efectivamente sucediera. El miedo se alimenta de las sensaciones de poca valía.

Pensar “cualquier cosa es posible”, en vez de “esto es imposible”. El miedo se alimenta de las sensaciones de imposibilidad.

Pensar “yo puedo” y “¿por qué no?” en vez de “no puedo”. El miedo se alimenta de la negatividad.

Aceptar los errores en vez de pretender que no cometerás ninguno. El miedo se alimenta del perfeccionismo.

Dar un paso hoy en vez de esperar a correr una maratón mañana. El miedo se alimenta de esperar el momento adecuado.

A veces no es miedo, si no costumbre, hábito o pereza…

¿Te has fijado que sueles gastar más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos? ¿Por qué seguir conformándote si puedes llevar de una vez por todas las riendas de tu vida?

Nunca es el momento adecuado para empezar. Escoge un momento y hazlo perfecto.

En ese momento te sentirás agradecido de haber invertido en ti. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa.

Tu vida sólo depende de una persona: tú.

No tengas miedo y actúa.

El momento es ahora ¿a qué esperas para hacer más a vivir de lo que te apasiona?

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Gemma Ramírez



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