Vamos a ver una técnica que sigue las pautas de Meichenbaum, inventor de un método para combatir dificultades llamado la “inoculación del estrés”. Lo que pensamos antes de un conflicto es una mezcla de lo que vivimos en experiencias anteriores o en situaciones similares.

De ésto dependerá el 75% el ánimo con el que afrontemos la situación. Cuando observamos los automensajes que repetidamente nos lanzamos, podremos analizar de qué forma están influyéndonos en nuestra conducta. Después, hay que sustituirlos por otro tipo de mensajes, más racionales y realistas para salir airosos de la situación.

Según Olga Castanyer los conflictos se dividen en cuatro etapas según nuestros automensajes.

1º.- “Antes”: Mensajes que combaten el pensamiento temeroso por otros que centren a la persona en lo que tiene que hacer. Recordando que tiene recursos para ello: “¿A qué me tengo que enfrentar exactamente?, ¿cómo voy a hacerlo?”.

2º.-“Al comenzar”: Mensajes de empoderamiento recordando éxitos pasados : “Ahora es el momento de aplicar lo que sé”, “Otras veces lo he superado, ¿por qué esta vez no?”.

3º.- “Momento tenso”: Mensajes tranquilizadores que frenen los pensamientos derrotistas: “Puedo relajarme, voy a respirar hondo y hacerlo mejor”.

4º.- “Después”: Mensajes que evalúen el intento de forma positiva (haya sido un éxito o un fracaso), valorar los avances y eliminar cualquier autoreproche: “Esta vez al menos lo he intentado”, “He avanzado algo respecto a otras veces”, “Ahora tengo más experiencia para la próxima vez que surja algo parecido”.

¿Te gustaría ponerlo en práctica y ver los resultados que obtienes?

Gemma Ramírez



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