Técnicas para afrontar crisis

19 · Ene · 2026

No solo descarrilan trenes: también lo hace nuestra sensación de seguridad.

El grave accidente ferroviario ocurrido en Andalucía, en la colisión de los trenes que cubrían las rutas Madrid–Huelva y Málaga–Madrid, ha dejado una herida profunda: personas fallecidas, decenas de heridos que deberán recuperarse poco a poco de una experiencia extrema y familias atrapadas en la angustia de no saber qué ha ocurrido con sus seres queridos.

La reacción emocional ha sido inmediata y compartida.

El pensamiento ha sido casi unánime: “cualquiera de nosotros podría haber ido en ese tren”.

Esa identificación genera una empatía colectiva muy potente, pero también miedo, inseguridad y una activación emocional difícil de sostener en el tiempo.

Desde la Salud mental sabemos que lo que peor gestiona el cerebro humano es la carencia de información y la incertidumbre prolongada. No saber, no poder anticipar, no tener respuestas claras mantiene al organismo en un estado de alerta constante. Esto afecta tanto a quienes han vivido el accidente en primera persona como a quienes lo siguen desde fuera.

Los heridos no solo necesitarán tiempo para sanar físicamente: también deberán recomponer la experiencia vivida, integrar el impacto y recuperar la sensación de seguridad, algo que no ocurre de un día para otro.

Y las familias de las personas desaparecidas atraviesan uno de los estados más duros que existen: la espera sostenida en la incertidumbre y el miedo.

En medio de este escenario tan doloroso, ha emergido algo esencial: la respuesta solidaria de la ciudadanía.

Personas que se volcaron para auxiliar, llevar comida, mantas, agua y acompañamiento. Estos gestos no son solo ayuda material: regulan, sostienen y devuelven humanidad en momentos de caos.

Ante situaciones de crisis colectiva como esta, hay algunas claves importantes desde el cuidado de la salud mental:

🧠 1. Entender las reacciones emocionales.

Miedo, tristeza, bloqueo, irritabilidad o hipervigilancia no indican debilidad. Son respuestas naturales cuando la sensación de seguridad se rompe.

🌬️ 2. Bajar la activación para recuperar claridad.

Como explico en mi segundo libro Método CLICK regular la respiración, moverse con suavidad y reducir el ritmo ayuda a que el cuerpo salga del modo alerta y la mente recupere estabilidad.

😴 3. Sostener lo básico.

Dormir, alimentarse bien y mantener rutinas simples es una forma directa de proteger la energía emocional en momentos de impacto.

🚫 4. Limitar la sobreexposición informativa.

Informarse es necesario. Saturarse, no. Elegir cuándo y cuánto consumir noticias reduce la activación constante.

🤝 5. Apoyarse en los vínculos.

Compartir lo que se siente y acompañarse mutuamente es uno de los mayores factores de equilibrio emocional en situaciones así.

Las tragedias nos recuerdan nuestra vulnerabilidad, pero también nuestra capacidad de empatía, cuidado y respuesta colectiva.

Si alguien necesita orientación o acompañamiento para atravesar este tipo de impacto emocional —propio o de personas cercanas—, buscar apoyo especializado es una forma de cuidarse.

En momentos así, comprender lo que nos pasa, respetar los tiempos y sostenernos como sociedad también es avanzar.

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