¿Cómo influyen las emociones en tu cuerpo?

¿Cómo influyen las emociones en tu cuerpo?

Las emociones controlan no sólo la salud mental, sino también nuestro cuerpo. Decir que se arde de rabia, se sienten mariposas en el estómago al estar enamorado, o que se experimenta dolor en el pecho ante una tristeza son algo más que simples metáforas para describir estados emocionales.

Cuando la rabia nos invade, es como si estuviéramos vertiendo veneno sobre nuestra mente y nuestro cuerpo. De hecho, la neurociencia cognitiva ha demostrado que cada pensamiento negativo (el miedo, la tristeza o la ira) genera en nuestro interior una emoción tóxica que daña literalmente nuestro sistema nervioso e inmunitario.

En ocasiones, nos dejamos llevar por el estrés, la tensión, la angustia, la prisa y muchos otros sentimientos que, sin pensarlo, nos pueden afectar tanto emocional como físicamente, desmejorando nuestra calidad de vida. La conexión cuerpo-mente es mucho más fuerte de lo que pensamos, pues nuestros pensamientos y emociones son determinantes a la hora de estimular la producción de ciertas sustancias que pueden influir en nuestra salud física y emocional.

Respuesta fisiológica de las emociones

Un estudio realizado en Finlandia estableció que todas las emociones tienen una respuesta somática y determinó qué zonas del cuerpo se activan según nuestros sentimientos. Dicho estudio tomó a 773 voluntarios de Finlandia, Suecia y Taiwán, quienes fueron enfrentados a diferentes emociones, como ira, miedo, asco, felicidad, tristeza o sorpresa.

Los voluntarios debían colorear las zonas del cuerpo en las que reportaban sentir cada emoción. Debían usar el rojo para las zonas de mayor sensación y el azul para las de menor actividad. Así, juntando las láminas de todos los participantes, lograron establecer este primer mapa termográfico de las emociones en el cuerpo humano.

Este es el resultado:

¿Cómo influyen las emociones en tu cuerpo?

La mayoría de los participantes (73%) coincidieron en las zonas coloreadas creando mapas de sensaciones corporales. A su vez, los representantes de los distintos países describieron sensaciones similares. Cuando nuestro cuerpo tiene molestias físicas indica que no está en coherencia lo que pensamos, lo que sentimos y lo que finalmente hacemos. Por ejemplo, sentir dolor en el cuello constantemente nos podría estar indicando que tenemos la incapacidad para ver desde diferentes perspectivas.

Está comprobado científicamente que la alegría y la felicidad, liberan hormonas responsables del fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. Así mismo, la tristeza nos produce fatiga, exceso de cansancio y una bajada importante de energía. Se determinó que otras emociones negativas causan un debilitamiento del sistema inmune, haciendo nuestro cuerpo más propenso a contraer diferentes enfermedades.

Si supiéramos el daño que le hacemos, por ejemplo, a nuestro hígado con la ira o a nuestro estómago con el resentimiento nos lo pensaríamos dos veces a la hora de dejarnos llevar por ese tipo de emociones. De este modo, el dolor en la espalda alta está relacionado con el exceso de carga que no nos corresponde, el dolor de la espalda media se relaciona con la incapacidad para soltar el pasado; y el dolor en la espalda baja está relacionado con el estrés financiero o al futuro. Una molestia en las rodillas puede indicarnos miedo y orgullo. Por eso, podemos ver reflejado en nuestra postura mucho de lo que sentimos.

Pedro Maldonado, científico del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica, indica que la emoción como conducta se relaciona con actividad en el cerebro, pero este órgano no está aislado: “Cuerpo y mente son parte de un mismo organismo, el cerebro conversa permanentemente con el cuerpo”.

¿Cómo combatir los pensamientos y emociones negativas día a día?

Todos tenemos momentos buenos y llenos de felicidad y momentos difíciles, que ponen a prueba nuestra fortaleza y nuestra capacidad para controlar nuestras emociones. Para hacer frente a los pensamientos y emociones más negativas, es muy importante aprender a tener un pensamiento positivo de cada experiencia, por difícil o insuperable que parezca; preguntarse el para qué de lo que ha sucedido y pensar que todo pasa por algún motivo que este momento no entendemos hará que salgamos reforzados de esta dicha experiencia.

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Cuando los pensamientos negativos traten de apoderarse de nuestra mente, es muy recomendable tomarse unos minutos para reflexionar si vale la pena gastar nuestras energías en ese pensamiento que traerá nefastas consecuencias para nuestra salud. Lo más probable es que después de hacer este ejercicio, en lugar de lamentarte y dejarte dominar por las emociones, quieras buscar soluciones para que esa negatividad no te afecte y te robe tu calidad de vida, es decir, empezarás a ocuparte en lugar de preocuparte tanto.

¿Te habías parado a pensar cómo las emociones afectan a nuestro cuerpo? Antes de que un problema se manifieste en el cuerpo como síntoma se anuncia en la mente como sentimientoTu reto es ir aprendiendo a “escuchar” tu cuerpo y analizar qué pensamiento o acontecimiento dio lugar a ese conflicto interno.

Espero que ya vayas reconociendo tus emociones para cada vez ir gestionándolas mejor. Si tienes alguna duda sobre cómo gestionar tus emociones, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Y si conoces a alguien al que le puede interesar este post, compártelo!

 

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